¿Qué se puede hacer cuando tus días no te saben a nada?
Y sólo quieres que todo acabe en este mismo instante. Todo te da igual, no encuentras nada por lo que vivir o luchar y sientes la enorme necesidad de escapar lejos, muy lejos, sin dar explicaciones.
No hay nada que merezca la pena, y te aferras a la soledad.
La soledad de tus días con un cuaderno viejo, lleno de garabatos sin sentido, que no dicen nada pero a tí te dicen todo.
Y en desidia vives, y al mismo tiempo mueres cada vez un poco más.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
y más
El manantial que calma la sed, el olor del azahar en flor, el aliento que da la vida, el brillo de los ojos, la más bella melodía, el calor de la lumbre en un frío invierno, el sol radiante por la mañana, el grito más tierno, la primavera, las olas del mar, el blando almohadón del dormitorio, los pies fríos bajo el edredón, un lienzo recién pintado...
La risa después del llanto,
la mano al final del brazo.
La risa después del llanto,
la mano al final del brazo.
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